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Monday, May 12, 2008

culpa vs verguenza

culpa vs verguenza
Emoticón actual: aliviado/a
Categoría: Vida

En el coloquio del día de hoy vamos a hablar de vergüenza, culpa y perdón. Por que cuando entiendas la diferencia entre vergüenza y culpa experimentaras una libertad para perdonar a otros y a ti mismo. Y crear mas dinero misión y significado en nuestras vidas.

Entendemos vergüenza (shame) como des honor, afrenta, desgracia, ignominia, oprobio, lastima, conmiseración, condenación.

Para empezar hablemos del perdón y por que por un lado es tan importante perdonar, y por el otro lado tan difícil perdonar.

Primero, todos sabemos que "debemos" perdonar. Perdonar esta prácticamente en el Corazón de toda tradición espiritual. Se nos dice que "perdonemos y olvidemos" y que mientras errar es "humano" "perdonar es Divino" desde esta perspectiva, olvidar es el avanzar hacia nuestro potencial espiritual y tomar el "camino mas elevado" al contrario, No perdonar es frecuentemente juzgado como un tipo de falla espiritual.

Al mismo tiempo, el sentido común nos dice que no perdonemos, y que no olvidemos o ignoremos a las ofensas de otros. Como va el dicho, "quémame una vez. Vergüenza en ti. Quémame dos veces vergüenza a mi". Desde esta perspectiva, el perdonar es negar la realidad y pretender que algo no sucedió o que no fue incorrecto. Si perdonamos a otro que voluntariamente ha violado nuestros límites (mintiendo, robando, violando, acecinado, violencia, etc.) es como si nos negáramos el DERECHO de defendernos.

En un primer vistazo, estas perspectivas son irreconciliables. Elegir una es negar la otra. U honramos nuestros límites y actuamos no espirituales o abrazamos al espíritu e ignoramos nuestros límites.

A la vista de esta aparente (pero falsa) dicotomía, mucha gente termina, iendo y viniendo entre estas dos posiciones. *simplemente moverse de lugar sin saber a donde, es inútil*

Primero ellos "trataran" de perdonar a alguien y ser una persona "mas grande" tratan de ignorar o negar su enojo o su miedo. Esto los puede hacer sentirse "bien" sobre ellos mismos por un rato, pero típicamente solo hasta que alguien más (cualquiera) repite la misma acción violadora de límites que habían "perdonado". Entones están súper enojados y el enojo que habían tratado de "trascender" regresa con toda su fuerza. Entonces después de que pasa algún tiempo y se baja la adrenalina, frecuentemente sienten vergüenza o se enojan con sigo mismos por no ser capaces de "dejar ir" como si hubiera algo malo en ellos por no "poner la otra mejilla" y sentirse bien por dejar que otras personas camine por encima de ellos.

Pero seamos sinceros por un momento. La verdad es que no PUEDEN perdonar de esta manera, Por que sus límites han sido cruzados, y TIENEN que defender sus límites. En serio los seres humanos no pueden NO defender sus límites. Eso es como decirle al agua a no ser mojada o al acero a nos ser duro. La gente puede "tratar" de no defenderse, pero entre mas tratan de reprimirlo, mas energía consume, y mas violentamente explotaran cuando finalmente lleguen a su limite. Que será tarde o temprano.

La otra opción es, aun cuando hemos tratado de perdonar y fallado, o desde el principio, eligen mantener los rencores y decir "yo nunca voy a perdonar eso – y estaba MAL" y se paran en su derecho de tener sus límites que no debieran ser cruzados.

Ahora, en un sentido practico esto realmente funciona. Cuando nos negamos a perdonar a otros sus ofensas, oficialmente nos damos a nosotros mismos el derecho de defendernos contra ellos en el futuro. Para que no nos "quemen dos veces" que es algo bueno.

El reto es que cuando mantenemos nuestros resentimientos, nos causamos a nosotros mismos y a otros sufrimiento de tres formas.

Primera, nos sentimos mal en el cuerpo y el corazón. Simplemente duele no perdonar a alguien.

Segunda, este sufrimiento se esparce a otras áreas de nuestras vidas, y nos hacemos amargos y defensivos, que hace que todas nuestras relaciones sufran, mientras cerramos el corazón a aquellos a los que amamos.

Y tercera, y más importante, si no perdonamos a otros sus traspasos, no nos perdonaremos a nosotros, ni aceptar el perdón de otros. Esto es fuente de grande sufrimiento, y una "barrera" a la alegría, felicidad y frecuentemente nos niega el permiso para permitirnos ser exitosos, en nuestra economía, relaciones, salud y en general en nuestras vidas.

Afortunadamente no todo esta perdido. Hay una solución a esta paradoja que consiste dos pasos. Primero, debemos distinguir claramente la diferencia entre culpa y vergüenza (deshonor, pena, oprobio) y Segundo debemos entender que perdonar es dejar ir la vergüenza mientras mantenemos la culpa. Para explicar esto déjame explicar la diferencia entre la vergüenza y la culpa.

La vergüenza, es una experiencia intensamente dolorosa de que quien somos nuestra misma persona es de alguna forma inadecuada, fallada o "mala" y por lo tanto no es digna de amor, aceptación o pertenencia. La vergüenza viene de juzgar a nuestro ser esencial de SER como "roto" o "malo" en una forma fundamental.

Este sentimiento de vergüenza es tan incomodo, que hacemos casi cualquier cosa para evitar sentirlo. Nos podemos distraer a través de odio, chisme o entretenimiento. Podemos ahogarnos en adicciones a drogas, alcohol, compras, apuestas o comida cualquier cosas. O en extremos, podríamos romper nuestra personalidad en piezas y convertirnos en neuróticos o aun sicóticos. La vergüenza es una de las fuerzas más poderosas de la psique humana y nos pueden orillar a cosas que de otra forma serian impensables.

Ahora, mientras la vergüenza juzga nuestro valor como PERSONA, la culpa por otro lado, juzga nuestras ACCIONES. La culpa es el reconocimiento de nuestra alma que hemos violado uno de nuestros propios estándares de conducta apropiada o "Buena". La culpa es un sistema interno de monitoreo que nos alerta cuando nuestro sistema de integridad esta fuera de integridad con si mismo y nos guía a examinar y aprender de nuestros errores.

Por si misma la culpa es nuestra conciencia, y es talvez uno de los mas increíbles regalos que hemos recibido. Cuando escuchamos a nuestra culpa, nos enfrentamos a las cosas y aprendemos de nuestros errores y reacircimos cualquier daño que hayamos causado a otros. De esta manera, la culpa nos guía a hacer nuestra vida continuamente más bella y llena y poderosa.

El reto esta cuando la vergüenza y la culpa se colapsan o se confunden una con otra. Cuando esto pasa, en vez de usar nuestra culpa para reconocer cuando estamos fuera de nuestra integridad con nuestros valores, la usamos como evidencia de que estamos rotos y no valemos. Entornes envés de que la culpa nos motive a cambiar nuestro pobre desempeño. Se convierte en una fuente de vergüenza.

Entonces, empezamos a evadir nuestra culpa como evitamos la vergüenza. En vez de enfrentar nuestra culpa, nos escondemos de ella. En vez de corregir nuestro comportamiento, los negamos o justificamos.

Entonces, culpa. Nuestro gran regalo, se convierte en tan peligrosos y destructivo como la vergüenza, y nos terminamos condenando a la culpa como el problema en vez de entenderlo como la solución.

En una frase, la vergüenza de ha dado a la culpa un mal nombre.

Afortunadamente, cuando distinguimos claramente la culpa de la vergüenza, cuando separamos la diferencia entre juzgar nuestros actos como Buenos o malos, contra juzgar a nuestra persona como buena o mala, entones el perdón real es posible.

El perdón real es cuando. TANTO perdonamos a la PERSONA, y la declaramos buena/inocente/"haciendo lo mejor que puede con lo que tiene, y por otro lado, los hacemos responsables (a contables) por las ACIONES que fueron inapropiadas, que deben parar.

Nuevamente, el perdón real viene de soltar la vergüenza, y mantener la culpa. Es juzgar a la persona en su SER esencial como bueno, como perfecto, como divinos, pero SI juzgar sus acciones como inapropiadas/injustas/"de que protegerse". Es decir Si a la persona y Si a tu derecho de proteger nuestros limites.

Entre más claro distingamos entre culpa y vergüenza, lo más fácil será perdonar sin olvidar nuestros límites. Y entre mas permiso nos demos a nosotros de defender nuestros límites. Menos enojo, miedo y sufrimiento cargaremos con nosotros. Este perdón nos libera para abrir nuestros corazones, metes y cuerpo a esos que amamos, y a los proyectos que nos inspiran para traer nuestros mejores regalos al mundo.

Agradezco esta distinción a Marck Micheael Lewis. Uno de mis mentores (en el sentido PNL) y la incorporo a mi coaching.

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